21 de marzo de 2013

Los Hijos del Hierro


Les dejo una historia con la que gane un concurso hace poco :) Me emocione mucho porque era la primera vez que participaba en algo así.

Primer capitulo
Nina miro al tercer acto de la Fierecilla domada que se desarrollaba en la tribuna del teatro o fingió hacerlo.
   Siempre fingiendo, estaba harta de fingir siempre, empezaba a odiarlo. Siempre a la espera de que algo sucediera, siempre tensada para entrar en acción en el minuto menos pensado. Simulando estar en calma cuando estaba lista para saltar a la mínima de cambio, estar feliz cuando sentía que el mundo podía venirse en pedazos de un momento a otro si parpadeaba, estar de acuerdo cuando sentía que el mundo conspiraba contra ella.
   Empezaba a ponerse realmente nerviosa echando cada vez miradas más nerviosas a la silla a su lado que permanecía vacía.
   El hombre sentado a su lado la miro con el entrecejo fruncido cuando empezó a golpear su cartera de mano de metal con las uñas. Seguro pensaba que necesitaba ir al baño o algo así.  
   La mirada de Nina se deslizo de nuevo hacia el asiento vacío a su lado ignorando deliberadamente al hombre que le echaba miradas molestas. ¿Dónde estaba Christopher? ¿Realmente podría haber hecho algo mal con su parte? ¿Qué tan difícil era robar un sobre?
   Ni siquiera tenía que robarlo realmente, ella ya se había encargado de eso, pero de la manera que fuera Oliver siempre se las arreglaba para que todo fuese lo más emocionante posible.
   “¿Dónde te metiste, Chris?” pensó y los dedos le empezaron a picar por enviarle un mensaje al joven “. Dijimos a las nueve de la noche en el teatro y son casi las once. ¿Dónde estás Christopher?”
   Repaso una y otra vez los pasos que había hecho para llegar hasta el sobre en cuestión.
   Subió hasta la planta de archivos de la cede de GIK, entretuvo al guardia fingiendo tratar de convencerlo de dejarla pasar sin identificación mientras Oliver desconectaba una por una las cámaras del edificio desde el centro de control de seguridad. Nina había dejado de engatusarlo con el provocativo vestido azul corto y escotado y las piernas largas con medias negras cuando había escuchado decir a Oliver por el interfono “Listo”. La joven se había inclinado hacia el frente y había apretado con fuerza a ambos lados del cuello sobre las yugulares mientras el consternado guardia trataba de zafarse. En pocos momentos el hombre estaba tendido en el suelo con pocas posibilidades de vida a menos que llevara ahí alguien en los próximos minutos. Simple e indoloro; Chris le había ensenado esa técnica y hasta ahora había funcionado de maravilla.
   Tras eso había cogido las llaves del tipo y había pasado a la sala de seguridad donde almacenaban la información. Entro tras pasar varias puertas y se encontró rodeada de estantes de color negro que alcanzaban el techo sin ninguna dificultad ya que el lugar no era alto. No tardo en descifrar el orden que seguían los archivos. Años y apellidos. Con rapidez busco entre los archivos de Resa Weintraub.
   Salió del lugar con una carpeta rojo granate bajo el brazo mientras decía por el interfono a Oliver “Listo, te espero afuera”. Dejo caer las llaves al lado del guardia muerto y siguió caminando hasta la salida despidiéndose con entusiasmo de los compañeros de trabajo con los que iba encontrándose.
   Nadie jamás sospecharía de la menuda Nina con cara de muñeca, era tan pequeña que realmente no parecía una amenaza que tomar en cuenta. ¿Y porque hacerlo? Su padre era el director de su departamento, hermano del jefe de GIK. Si algo sucedía ella seria exactamente la última de la que sospecharía nadie.
   Nina escucho a Oliver decir “Conecto las alarmas y las cámaras en diez… nueve…” así que echó a correr hacia el garaje subterráneo asegurándose de no ser vista. Cuando llego al garaje empujo la puerta con fuerza y escucho el conteo de Oliver “cinco… cuatro”. Quito la alarma del porche azul brillante, la llave toco el contacto y pisando el acelerador ella llego a la salida del edificio justo cuando Oliver contaba “uno… cero”.
   Cuando miro de nuevo por el retrovisor vio el Audi de color negro de Oliver detrás de ella y el alzo un puno en gesto de victoria. “Fue genial. Solo dos muertos y no somos nosotros” le escucho anunciar con triunfo.
   Habían dejado el sobre escondido debajo del puente del Alb, que iniciaba en algún lugar como un arroyo pero que en algunos puntos podía volverse profundo y caudaloso, escondido entre un montón de maleza y rocas. Nadie podría verlo ahí de noche, nadie que no hubiera estado siguiéndolos desde el inicio.
   Y no había habido nadie Oliver y ella se habían asegurado de eso justo antes de descender por el sendero y varias veces antes de abandonar el lugar.
   Entonces, ¿dónde estaba Chris, el muy idiota? Aun siendo Chris era muy difícil que pudiera habérselas arreglado como para meterse en problemas como para hacer un intercambio de sobres en la oscuridad. James era demasiado tranquilo como para que alguna de las palabras de pulla de Chris le haya enfadado y haya decidido que era buena idea cargárselo. No, James no había sido el problema, ¿pero entonces qué?























Segundo capitulo
Justo entonces la puerta del balcón se abrió y al ver asomar la cabeza con rebelde cabello negro de Chris Nina soltó un suspiro sonoro que le hizo merecedora de otra mirada molesta del hombre a su lado.
   Chris camino hasta ella sin inmutarse bajo la mirada asesina que ella le estaba dando.
   -Buenas noches, Nina- saludo al sentarse a su lado.
   -Voy a matarte.
   -Bonito vestido.
   -Dos horas, Christopher. Han pasado dos horas desde las ocho así que discúlpame, ¿pero dónde te habías metido?
   -Por aquí y por allá.
   -Christopher.
   -Nina, ¿no hay beso de bienvenida ni nada antes de que me sacrifiques?
   -Bésame el…
   Christopher puso un dedo sobre la boca y susurro.
   -Esa boca tan bonita y ese lenguaje tan feo.
   Nina puso los ojos en blanco, era lo mismo que él le decía desde que tenía uso de razón.
   -Disculpe, usted, pero ella tiene un carácter fatal.
   La joven se dio cuenta con consternación de que él había hablado al señor que se sentaba a su otro lado y se apartó con rapidez. El la atrajo sin embargo de vuelta hacia él.
   -Mi beso de bienvenida a la obra más aburrida de todos los siglos. Animémosla un poco.
   Los labios de Chris se posaron con suavidad sobre los de ella presionando solo un poco y luego con más fuerza hasta que ella finalmente se rindió como hacia siempre que el hacía alguna especie de tonterías y presiono de vuelta. Antes de que ella pudiera darse cuenta él estaba mordisqueando su labio inferior haciendo que ella soltara un leve suspiro y luego gimiera. Un momento después el volvió a apretar sobre sus labios y la beso con pasión, Nina se sorprendió, el llevaba mucho tiempo sin besarla así y ella había estado extrañado esa lucha entre sus bocas, el roce de lenguas y las manos de Chris vagando sin sentido sobre su cuerpo.
   Y como siempre él se apartó primero colocando un suave beso sobre la nariz de Nina.
   -Sabes que te amo, ¿a qué si, nena? Y amo ese vestido- aseguro colocando un beso suave justo en el borde el escote haciendo que Nina se estremeciera.
   Nina vio como la puerta se abría de nuevo y en ese instante Chris se puso tenso.
   -Esa es nuestra señal de salida. Hora de correr, nena.
   -¿Qué? ¿Chris, que haces?- inquirió resistiéndose cuando él la arrastraba detrás de él en la dirección contraria a dos hombres de aspecto normal que acababan de entrar por la puerta del balcón.
   Pero consternada Nina comprendió que los hombres no eran nada normales cuando advirtió que los seguían. Chris dio un tirón a su mano y se convirtió de nuevo en el eficiente joven del GIK.
   No tuvo otra opción que seguirlo resistiéndose a separarse de él así que lo siguió hasta que intuyó lo que el planeaba. Trato de plantar los talones en el suelo, pero él la arrastró consigo de todos modos.
   -¿Qué haces?- chillo, a estas alturas no importaba ya la discreción cuando todos los ojos estaban fijos en ellos-. Christopher, detente.
   -Deténganse ambos ahora- escucho que uno de los hombres gritaba detrás de ella.
   -A las tres- índico Chris- saltaremos. Uno…
   El corazón se le detuvo durante un instante cuando Chris comprobó que ella estaba correcta en su teoría.
   -No, no, no…
   -Dos…
   Nina siguió resistiéndose pero Chis la levanto y conto “Tres” mientras saltaba con ella hacia la planta del teatro donde las personas miraban consternadas a la pareja voladora que iba directo hacia ellos.
   El aire pasaba y Nina sentía que la caída nunca terminaba, no gritaba, pero de alguna manera supo cuando Chris se impulsó hacia un lado y cayeron sobre una de las butacas con un golpe horrible.
   Una caída que estaba segura que le había roto cada hueso. El dolor subía desde su columna y bajaba por las piernas. La joven apretó los dientes tratando de reprimir el gemido o grito, no estaba segura, que se le abría paso hasta la boca.




















Tercer capitulo
-Nina, muévete, lo digo en serio. No hay tiempo para esto- mascullo Chris entre dientes.
   -Voy a matarte en serio- gimió Nina ásperamente tratando de encontrar su voz y haciendo un recuento rápido de los daños que había sufrido su cuerpo.
   Se dio cuenta de que realmente no se había roto nada, al menos nada serio. Estaba tendida sobre Chris que la rodeaba desde atrás con los brazos y empezaba a removerse para quitársela de encima.
   Se atrevió a abrir los ojos por fin, segura de que la caída no los había matado y se encontró con que toda la audiencia del teatro los estaba mirando con los ojos muy abiertos, algunos tenían sus móviles en la mano y Nina se preguntó si pretendían llamar a la policía o a una ambulancia.
   Miro hacia el balcón y se encontró con los fríos ojos azules de uno de sus persecutores observando la escena sin revelar si lo había impresionado o no. Luego el hombre hizo una seña con la mano a su acompañante y desaparecieron de su vista, iban a por ellos de nuevo.
   -Ya vienen- mascullo Chris-. Nina, muévete maldita sea, me estas clavando el tacón y el brazo de la butaca en mi espalda no es precisamente cómodo.
   Nina se levantó tratando de ignorar los puntos de dolor en los que seguramente le aparecerían moretones.
   Se enteró entonces de algo más, mientras la obra en la tribuna se había paralizado también alguien debió de haber llamado a seguridad, porque de una de las puertas de la sala de entraban dos hombre uniformados con expresiones severas.
   -Corre- dijo Chris tomándola de la mano y tirando de ella mientras se encaminaba a la puerta opuesta a los guardias a unos pasos de alcanzarla la puerta se abrió con un golpe y los dos hombre del balcón aparecieron.
   Chris paro en seco y retrocedió corriendo directo a la tribuna. Los escalones que daban acceso a la tribuna parecían eternos y Nina no estaba segura de hacia dónde pensaba ir correr luego su compañero.
   -¿Chris, que fue lo que hiciste? ¿Por qué nos persiguen?
   -Ahora no, Nina. No creo que sea el momento adecuado para platicar.
   Los dos pisaron la tribuna y los actores los miraban igual de consternados que la audiencia. Catalina de la Bravía de pronto ya no parecía tan feroz y Chris se abrió paso fácilmente a través de ellos.
   -Desde aquí creo que hay un acceso al parqueo del teatro, desde ahí tomaremos tu coche.
   -¿Chis, que…?
   -Nina, maldita sea, ahora no- Chris se llevó la mano al oído y apretó el diminuto botón del interfono que llevaba aun conectado-. ¡Oliver!
   Nina siguió corriendo manteniendo el equilibrio sobre los tacones y se llevó también la mano al interfono para poder escuchar lo que ellos decían.
   -¡Oliver!- bramo Chris molesto porque Oliver no atendiera de inmediato. No es que realmente se le pudiera culpar, realmente no se le podía culpar, eso de debería haber sucedido así nunca.
   -¡Oli…!
   -Ya te he escuchado, Christopher. Dime que puedo hacer por ti. Y de paso dime de que están huyendo esta vez. ¿Hombres vestidos de negro armados hasta los dientes? ¿Ancianas furiosas porque rechazaste una taza de té y galletas de pepino?
   -Creo que… creo que la Orden nos ha encontrado.
   El corazón de Nina dio un vuelco en ese momento y nunca estuvo segura de cómo no se vino abajo en ese mismo instante. Tú fuiste.








Capitulo cuatro
Oliver guardo silencio durante un momento.
   Nina se dio cuenta que Oliver trataba de no gritar cuando el silencio se prolongó, pero al final ni el tranquilo Oliver pudo evitar gritarle a Christopher:
   -¿Qué fue lo que hiciste, Christopher Irons?
   Nina sentía que les perseguían de cerca y se encontró atrapada entre el miedo de ser aprisionada y la curiosidad por la respuesta de Chris.
   -¡Yo no hice nada!- aseguro Chris y Nina escucho a Oliver resoplar de indignación.
   -¡Christopher!
   -¡Vale, mate al tipo que fue a recoger la carpeta!
   Nina casi pudo escuchar como Oliver explotaba en furia al otro lado de la línea.
   -¿Qué?
   -El tipo tenía ese cuchillo en una mano y una pistola en la otra, no sé por qué pero no me pareció que quisiera jugar o platicar conmigo.
   -Así que procediste a matarlo- suspiro Oliver resignado.
   -No. Procedí a correr con la carpeta y el me persiguió y entonces lo maté.
   -No debías matarlo.
   -Si, seguro que no. Debí esperar a ver si lo que quería era un autógrafo firmado por mi sobre su piel con un cuchillo- Chris bajo por la escalera que conducía a la planta inferior y saco un revolver de su chaqueta para apuntar directamente a los dos guardias de seguridad que les bloqueaban el acceso a la puerta de acceso al parqueo subterráneo.
   -Fuera de nuestro camino inmediatamente- grito y disparo el arma hacia uno de los hombres que se salvó por unos centímetros de ser alcanzado por el proyectil.
   Los guardias de seguridad saltaron lejos de la puerta y Nina y Chris pasaron a su lado como una exhalación.
   Nina pudo ver allá al final de la fila su coche parqueado esperándolos.
   -Las llaves, Nina- exigió Chris y la joven pudo escuchar como Oliver volvía a gruñir. A su amigo no le gustaba precisamente cuando Chris la trataba de esa manera.
   Nina revolvió su cartera de mano brevemente y saco la llave del coche para entregársela a Chris que esperaba con impaciencia mientras lanzaba miradas nerviosas a la puerta. Justo cuando ella le tendió las llaves pudo escuchar el grito de un hombre viniendo desde la entras del parque:
   -Hijos del Hierro, deténganse.
   -¡Y un demonio!- grito Chris arrancándole las llaves a Nina.
   -Ambos se metieron en el coche a la vez que las balas empezaban a llover sobre ellos.
   -¿Les han dado?- inquirió Oliver.
   -¿Estaría hablándote si me hubieran dado?
   Chris arrancó el coche que patino durante un momento sobre el suelo y luego salió del parqueo chirriando llantas.
   -¿Cómo nos encontraron, Christopher?- pregunto Nina sujetándose del salpicadero del coche tratando de no golpearse contra la puerta.
   -¡Maldita sea, no lo sé todo, Nina!
   -Tienes que saber algo, Chris. No nos han encontrado solo porque sí. La orden de Sangre no encuentra a los últimos de los Hijos de Hierro por casualidad. No van caminando por la calle y “Ups, ese parece ser un Hijo de Hierro, lo perseguiré un rato tratando de matarlo”.
   Chris le echo una mirada molesta por el rabillo del ojo con el hierro arremolinándose detrás del iris y casi pudo ver como sus huesos recubiertos se hacían visibles a través de la piel como lo hacían cuando ellos estaban juntos en el sofá de la casa de Chris y el reía mucho viendo esas películas cursis con ella, o cuando ellos discutían como entonces.
   -Yo no pedí que tu padre me hiciera parte de esto, Ninoska, quizás quieras recordarlo por un solo instante.
   Nina abrió los ojos desmesuradamente ante las palabras de Christopher y hasta creyó escuchar que Oliver aguantaba la respiración al otro lado de la línea.
   Los recuerdos volvieron a la mente de Nina como invocados por arte de magia.



Capitulo cinco
La mañana en que Oliver, Christopher y Nina cumplían ocho años fueron llevados al laboratorio de la GIK. El padre de Nina aguardaba allí, sentado frente a una camilla con una jeringa en una mano y muchos frascos de un líquido oscuro en una bandeja a su lado.
   Cuando los vio entrar dejo la jeringa sobre la bandeja y les dijo:
   -Hoy es el gran día, chicos. Hoy se convertirán en la primera generación de Hierro. ¿No están emocionados?
   Nina había sentido que un escalofrió le recorría la columna. En el fondo ella siempre había creído que su padre había perdido su poca cordura tras la muerte de su madre, pero nunca le había dicho eso a nadie.
   La mano de Chris se había deslizado dentro de la suya y la había apretado con firmeza.
   Un momento después ella sintió que alguien se aproximaba desde detrás de ellos y luego una mano le tapo la mitad de la cara con un trapo de olor puramente químico y el mundo se desvaneció a su alrededor.
   Nina no estaba segura de cuánto tiempo llevaba inconsciente cuando despertó, pero si estaba segura de que todo le dolía como un infierno. Cada articulación ardía como si hubiera fuego candente en ella y sentía que cada hueso podría romperse de un momento a otro si se movía aunque solo fuera un centímetro.
   El siguiente recuerdo que tenia de ese despertar fue que alguien se aproximó a ella, un hombre de mirada compasiva, se inclinó sobre ella y le coloco la mano sobre el brazo para preguntarle algo.
   Nina nunca supo lo que ese hombre quiso decirle porque el dolor que le lancero el cuerpo cuando su mano entro en contacto con su brazo fue tan potente que la envió a la inconciencia de nuevo.
   Según fueron pasando los días Nina fue despertando cada vez con menos dolor y más cordura y finalmente había empezado a preguntar por Christopher y Oliver, luego por su padre y finalmente por comida, exactamente en ese orden.
   Ya cuando casi no había dolor en sus miembros empezó a discutir con el hombre que se encargaba de velar por ella para que le dejara salir de aquella habitación tan vacía y blanca, pero el solo sacudía la cabeza y la hacía acostarse de nuevo.
   Luego se fue dando cuenta de algunas cosas. Sus ojos se tornaban de colores extraños cuando se emocionaba, si se esforzaba podía ver a través de su piel brillando tenuemente la capa de hierro que ahora le recubría los huesos, su piel se había vuelto un tanto más dura pero no menos suave y que aunque aún era muy capaz de sentir dolor en el fondo ella sabía que no podía ser herida con facilidad.
   Un arma por ejemplo con un tiro bien apuntado podía resultar mortal mientras que una caída no tanto.
   Entonces empezaron a utilizarlos como agentes de la GIK (Geheime Investigation aus Karlsruhe*) porque su padre sabía que no había nadie que pudiera resolver cualquier caso de una manera más rápida y eficiente que ellos tres.
   Cada uno de ellos tenía una habilidad propia que lo hacía útil para los otros dos y la misión.
   Christopher era el valiente de ellos, el que sabía qué hacer en que momento y que comprendía perfectamente cuando era momento para dudar y cuando no.
   Oliver era rápido con cualquier aparato que le pusieran delante. Solo debían decirle que hacer con el aparato y él lo hacía en cuestión de segundos.
   Y Nina era muy buena carnada y resultaba útil además porque era veloz y no era fácil amedrentarla.
   Eran el equipo perfecto para el padre de Nina. El asignaba una tarea, ellos formaban el plan, Oliver se encargaba de la seguridad, Nina de llegar al objetivo y Chris de concluirlo. Fácil y veloz.
   Todo había sido así de fácil hasta que se enteraron hace algunos meses de que había una sociedad que se hacía llamar “La Orden de Sangre” que iba tras experimentos como ellos, según la definición de la Orden.
   Luego Oliver había descubierto que ellos tres habían sido encargados muchas veces de atacar directamente los planes de esa sociedad robando papeles, saboteando reuniones, impidiendo entregas de pedidos extravagantes.
   Así que no era de extrañar que ellos fueran detrás de ellos ahora, lo único que hacía falta por saber era como habían llegado hasta ellos.


Capitulo Seis
Nina escucho como la comulación entre los interfonos era cortada desde el lado de Oliver y supo que algo no iba bien.
   -¿Cómo nos han encontrado?- repitió Nina y Chris suspiro.
   -Llevan meses siguiéndonos. El pedido que se hizo por parte de ese anónimo de la carpeta a cambio de las armas de la banda que hemos acechado era una farsa. Primero porque nunca hubo banda asesina, siempre fue la orden y segundo porque no hubo armas que cambiar jamás. Cuando llegue al puente solo estaba ese tipo ahí plantado con la misión de terminar conmigo.
   Nina trago fuerte y el miedo empezó a invadirla.
   -Si ellos han estado tras de nosotros durante todo ese tiempo es probable que sepan donde vive, Oliver y lo tengan ahora mismo…
   -Nina, ahora estas siendo paranoica. Ningún ser vivo puede entrar en casa de Oliver sin que se disparen treinta alarmas y le persigan sus cinco canes mecánicos de dientes de cristal.
   Nina se inclinó sobre Chris y le obligo a girar el volante en dirección a casa de Oliver.
   -Vamos a ir con Oliver ahora.
   Chris mascullo una maldición y le soltó a Nina:
   -Si el solo está bebiendo té con tres chicas cuando lleguemos no te hablare durante tres días.
   -Sí, Oliver está bebiendo té con tres chicas puedes quedarte con él y yo me iré sola a casa.

Dos cosas se hicieron claras en cuanto el coche llego a la casa de Oliver: el chico no estaba solo y el definitivamente no estaba bebiendo té con tres chicas.
   La entrada de verjas de metal del camino de acceso había sido forzada y había dos coches enfrente de la casa. Dentro Nina podía escuchar como habían gritos y personas que tiraban cosas.
   -¿Esta es tu idea de beber té con tres chicas, Chris?
   Chris apago el coche y se encogió de hombros.
   -Quizás es la manera en la que Oliver lo hace, ¿quién sabe?
   Chris saco el arma de culata de marfil de Nina de la guantera y se la entrego con tranquilidad.
   -Quizás la necesites después de todo.
   Ambos caminaron hacia la entrada de la casa y una vez frente a la puerta Chris voló la cerradura con un tiro.
   -Eso fue absolutamente innecesario, Christopher.
   -Nada que pueda ser divertido es innecesario, querida- replico Chris mirando al interior de la casa con curiosidad-. Nada de bailarinas exóticas ni tiro al banco con Oliver, que decepción. Tú creerías que irrumpes a la casa de tu amigo para encontrarte con algo así, pero en cambio encuentras con que están gritando en el segundo piso y te da miedo asomarte para saber porque están gritando. Mira, si encontramos a Oliver con tres chicas en una posición incómoda fingiremos que nada ha pasado, ¿vale?
   Nina suspiro sonoramente y entro a la casa replicando:
   -Cállate, Christopher Irons.
   Ambos subieron por las escaleras y se encontraron con un desastre épico de vasijas y botellas rotas, papel disperso y armas tiradas.
   Al entras en la habitación de Oliver lo vieron atado de manos y piernas a una silla de madera. Frente a él estaba un hombre, Nina lo reconoció de inmediato como uno de los hombres de los que iban huyendo hace menos de una hora, apuntándolo con un arma directamente a la mitad de la cabeza.
   -Empezaba a preguntarme donde estaban, Joshua, cierra la puerta por favor ahora que ya estamos completos.
   Nina siento un empujón en la espalda y escucho como la puerta se cerraba tras ella y Chris.
   -Los tres hijos de hierro- se asombró el hombre de la pistola-. Llevamos mucho tiempo cazándolos- el hombre apretó el gatillo y la bala acertó en la mitad de la frente a Oliver-. Oh, qué mala suerte, ahora solo hay dos.
   Nina grito cuando vio como la vida de Oliver se extinguía frente a ella y ella no podía hacer nada para evitarlo. Un chorro de sangre mezclada con el color opaco del hierro callo sobre le cara de Oliver y le empapo la ropa.
   -¡Oliver!- chillo Nina y Chris tuvo que sostenerla para que no se abalanzara sobre el muerto.
   El hombre que había disparado se encogió de hombros.
   -Que trágicos los accidentes que ocurren cuando se deja un arma en las manos equivocadas, ¿no creen?
   Esta vez el arma apunto a Chris, pero este levanto el arma y apunto a su vez a Joshua que se había situado al lado del otro hombre.
   Nina temblando también como la hojarasca apunto a ambos hombre.
   -¿Qué es lo que buscan?- pregunto Chris sin que su arma temblara.
   -La muerte de los fenómenos de la GIK. Nada más- respondió Joshua-. Michael y yo hemos estado esperando demasiado tiempo para matar a los últimos fenómenos de la GIK. Ahora solo quedan dos, pronto la tares de la Orden habrá terminado.
   Nina no supo bien en que momento ocurrió, pero una furia la invadió cuando el Joshua dijo “solo quedan dos” y disparo el arma contra el que había matado a Oliver, Michael.
   -Esa va por mi hermano.
   Chris miro un momento sorprendido y luego su mirada volvió a Joshua.
   -Ya ves, ese tipo de accidentes pasa. Y cuando solo quedan dos personas con armas contra una desarmada puede que una de las armas se dispare sola- explicó apretando el gatillo.
   Y en ese momento Chris igual pudo haber disparado en su contra porque cuando el disparo sonó ella sintió que sus piernas cedían y el mundo se volvía oscuro.




Epilogo
Nina miraba la tumba frente a la que estaba parada.
   Oliver Irons, fuerte como el hierro que vivió con valor hasta el final. Tus hermanos te extrañan.
   Una lágrima cayó por la mejilla de Nina y hundió el rostro en el pecho de Chris.
   Había vendido aquí durante los últimos meses, pero aun no conseguía dejar de llorar la pérdida de su mejor amigo, su hermano, el tercer miembro de la única familia que jamás había conocido.
   Habían enterrado a Oliver hace ya casi diez meses y en esos meses habían pasado demasiadas cosas demasiado rápido.
   La GIK había traspasado el puesto de directora a Nina que ahora lo compartía con Christopher.
   El laboratorio del padre de Nina había sido clausurado hace ya muchos meses. Ellos eran el último producto de las investigaciones de la GIK, no habría más Hijos de Hierro.
   El padre de Nina había desaparecido de tres meses después de la muerte de Oliver y lo habían encontrado muerto en un lago cercano. Tras algunas semanas de investigación se pudo comprobar que el exdirector de la GIK había sido asesinado por la Orden como venganza a la muerte de Joshua y Michael.
   Finalmente Chris había conseguido localizar al resto de la Orden y la mitad de ellos habían sido hallados culpables por la muerte de al menos una docena de agentes de la GIK y personas relacionadas con esta.
   Nina no estaba segura de si alguna vez podría dejar de llorar frente a la tumba de Oliver.
   -Hora de marcharnos, nena- le susurro Chris al oído.
   Dejo una flor amarilla sobre la lápida. La misma flor amarilla que cuando eran pequeños Oliver le había confesado que le hacía pensar en la esperanza.
   Chis deposito un suave beso sobre los labios de Nina y ambos salieron del cementerio con las lágrimas en los ojos por el precio que les había cobrado ser los Hijos del Hierro
   Los Hijos de la Nada, como a Chris le gustaba llamarlos en sus momentos de humor negro.
*GIK: Geheime Investigation aus Karlsruhe/Investigación secreta de Karlsruhe.

Jazz

11 comentarios:

  1. Me encantó tu historia bella!!!
    Es genial, en verdad
    Besos!!

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  2. una historia muy interesante y hermosa
    ERES BUENA ESCRITORA

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  3. wow! me encanto la historia es genial :)

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  4. OWO también debería estar el link para descargar esta buena historia y felicidades por ganar .w.

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  5. Chica, me gusto tu historia pero como siempre yo y mi lado "el no debe morir" se interpusieron en mi 100 para ti, así que se que Oliver debió morir para dar un toque a la historia pero... no lo quise de todas formas la historia es entretenida (por no decir guauu!) se lee rápido y cuando llegue al epilogo me dije a mi misma "¡debe de haber mas! :D

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  6. Wow apenas lo lei y esta muy padre!!
    Deberias escribir mas!!!
    Eres muy buena...
    Simplemente me encanto!!!!

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  7. no lo eh leido pero deberias de ponerlo en documento para descargar porke ando atareada de tiempo :D pero creo ke sera muy interesante

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  8. Me encantó la historia, deberías continuarla :)

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  9. DE VERDAD ME ENCANTOOOOOO (escribo así de la emoción) eres una gran escritoria, creo que deberias seguirla.

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  10. wow asi wow wow que intenso fue todo eso, era como o por dios apenas te estas recuperando de algo y y zaz ya hay algo más wow fantastico digo fue algo asi como " *O* " te lo juro toda la historia pff eres increible te lo juro si te dedicaras a esto seguro que arias felices a muchas personas.. bueno en fin eres asi super fantabulosa lo digo enserio sigu igual ♥ ☺ ♥

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